martes, 28 de abril de 2009

De vuelta!! y con fuerzas!!!

Por aquí andamos de nuevo, con mucha energía nueva pero también mucho cansancio, jajaja, porque ha sido un viaje increíble pero agotador, eso sí, por nuestra culpa, jeje. Llegamos a las 2.30 de la mañana y ¿qué se nos ocurre hacer? pues celebrarlo!! Venga copazos! aleee, y al día siguiente a la reunión... jajaja. Afortunadamente todo fue mejor de lo esperado y aprovechamos al máximo la escapada. Tengo que descargar las 92384789234 fotos y colgar por aquí alguna ;)

Mi casa les gustó mucho a mis amigos, así que estoy muy contenta la verdad. Nos organizamos muy bien y no sólo trabajamos claro (de hecho... ejem... jajaja). Ha sido el típico viaje de anécdotas varias que rememoras a la semana siguiente, y la siguiente... jejeje.

Para mí ha sido especial, ha sido recordar viejos tiempos en muchos momentos, y disfrutar de esos lugares que tanto me apasionan, los árboles, bosques, horreos, el silencio, el acentiño... ains, que sí, que ya tengo morriña pero bueno, espero volver para verano.

Aparte de eso pues he estado pensando lo de la alimentación (qué mejor lugar para pensar sobre ello que en un sitio donde se come tan bien!!). Creo que debo recuperar ciertos hábitos que con el tiempo y estilo de vida se han ido perdiendo.

1. Comer sentada: cuántas veces he desayunado de pie, ahí, deprisa y corriendo, que poco más y me echo la leche directamente en la boca y la agito dentro!!!! Pues no, de eso nada... porque así ni sabes lo que comes porque acabas picando de aquí y de allá y tampoco disfrutas y además comes más rápido.

2. Comer en una mesa de comedor: es decir, en una silla normal y una mesa ALTA, no la típica baja delante de la tele. Por qué? porque no es que comas, es que acabas engullendo medio doblado, estilo hamster... que no hablas, no ves ni lo que comes, y de la postura quieres acabar antes y comes más rápido que nunca. Sentarse en una mesa normal... qué placer! descubrir que hay alguien ahí en frente sentado, charlarrrr, soltar los cubiertos!! jajaja, parece una tontería pero no es así, y esa postura no es muy correcta para la digestión.

3. Comer despacio: algo taaan obvio... que no siempre lo hacemos. ¿Cómo conseguirlo? recuperando los "buenos modales". Es decir, eso de contar el número de veces que mastico me parece horrible, así que si simplemente te sientas correctamente, con los brazos abajo, soltando de vez en cuando los cubiertos, servilleta, bebes... tardas más, el espacio que habrá entre la comida-tenedor y tu boca será mayor, por lo que no cargarás el tenedor con 2Kg de arroz sino con algo menos porque sino... se te caerá, así de simple. Y oye, que gusto da ver comer bien a alguien, no de esas personas que comen fatal, que se te quitan las ganas de comer casi (eso nunca claro, jajaja). Si lo juntas con una buena charla ya sería perfecto! ;) De este modo se da tiempo al estómago para asimilar los alimentos y que nos mande la señal de que estamos bien alimentados y no necesitamos comer más cantidad, sino nos saturamos y nos damos cuenta tarde.

4. Servir la comida en un plato y un plato normal: ... cuántas veces cogemos algo de la nevera, así en la mano... o del paqute directamente... que no sabes ni lo que comes ni cuánto comes. Lo mismo pasa si te pones la fuente al lado, que comes de más simplemente porque tienes ahí todo a la vista, aunque no tengas más hambre (o no te haya dado tiempo a llenarte, me remito al punto anterior). Servir todo en un plato, así sabemos lo que comemos y la cantidad que comemos. De que sirve ponerte "sólo un poquito" cuando después vas a picar muchos "poquitos" más para compensar (porque te quedas con hambre). Si te sirves una cantidad razonable no te quedarás con hambre.

Lo del plato "normal" es porque hoy en día, las vajillas son cada vez más grandes, si nos fijamos en las que se utilizaban antes, el plato grande es casi el que se considera hoy pequeño (porque llevaban dibujitos y realmente eran menores). A mayor espacio = mayor cantidad de comida. Porque no es lo mismo ver un filete en un plato normal-pequeño que en uno grande, como solitario... o no? pues claro, el cerebro nos confunde y pensamos que "eso es poco, me pondré algo más para rellenar... un poquito de esto y aquello, o doble ración"... Cuando en realidad... sí, tendríamos suficiente.

5. Desterrar los "alimentos prohibidos": hablando con una médico, me contaba que ella odia ese pensamiento de "esto no debería comerlo, uy, esto está prohibido"... No! Realmente, no deberíamos pensar así, porque entramos en el círculo de la culpabilidad-ansiedad, y porque a veces decimos "bueno, un día es un día", y nos pasamos 4 pueblos. ¿Por qué? porque no solemos comer esas cosas, y ya puestos, que más da 2 que 8. No sé si me explico, es algo complejo aunque fácil de entender. Si un día me apetecen unas patatas fritas acompañando a un filete, la cuestión es comer una cantidad razonable, normal, suficiente, pero sin pasarse. La cuestión es que si yo jamás me permito comer patatas, y lo veo como algo "malo", el día que me lo permito, me da el ataque y me como 4 veces más de lo que me comería para estar saciada y contenta. Si comemos de todo en cantidades normales, sería lo bueno y equilibrado. Si un día me apetece una empanada, comer una cantidad normal, sin pensar que hago algo mal, y si lo incluyo en mi alimentación como algo normal, evitaré sentirme culpable y no me dará el ataque de ansiedad que me hace comerme la empanada entera...

En fin, que este último punto no sé explicarlo bien pero bueno, quería comentarlo. Intentar desterrar mitos sobre ciertas comidas, porque realmente uno no puede dejar de comer o no hay algo que no engorde. La gracia está en comer una cantidad normal de todo, saber que si como paella me llenaré porque tiene un concentrado tal de cosas que no es lo mismo que un arroz blanco hervido, y que obviamente las cantidades no deberían ser las mismas, no ya por lo que engorde, sino porque "x" cantidad de paella no llena lo mismo que "x" cantidad de arroz blanco hervido. ¿Me explico? hmm... ya divagaré otro día sobre el tema, porque realmente me ha ayudado este tiempo a dejar de sentir esa amenaza cuando me como algo dulce o algo que me apetece que normalmente no está incluído en las "famosas dietas". Como "cambiar el chip" que muchos tenemos cuando llevamos tanto tiempo con dietas y cosas similares.

Y eso es todo, jajaja, que no es poco!! Pero considero que son unas pequeñas pautas para intentar comer mejor y darnos cuenta de cómo y cuánto comemos. Aprender a comer podría llamarse.

Quería agradecer vuestros comentarios, siempre. Me encantaría poder responder a todos pero no siempre tengo tiempo :( Así que suelo pasarme por vuestros blogs a escribiros e ir viendo como estáis :) Ayuda mucho ese apoyo, GRACIAS!!!

Espero que hayais pasado un buen fin de semana, mañana haré un repaso general ;)

2 comentarios:

Magdala dijo...

¡cuantas verdades en un solo post!

Estoy totalmente de acuerdo contigo, aunque yo hay algún punto que ya lo cumplo.

Comer sentada y en una mesa y despacio... Sino la comida me sienta mal. Y si nadie habla, hablo yo con lo que todavía tardo más. Mi familia y mis amigos se desesperan conmigo, pero tengo una tía que aún come más despacio que yo, gggg. A veces he dejado de comer por aburrimiento. Pero eso no impide la gula...

Me alegro que te lo hayas pasado tan bien por aquí! Aunque no me sorprende, gggg

un bico

Alex dijo...

cuanta razón llevas!! la verdad es que son unos habitos básicos que poco a poco (aunque los sabemos) los vamos descuidando... siempre va bien irlos recordando...